El Ministro de Relaciones Exteriores de Armenia Edward Nalbandian pidió en la 37 reunión de la Conferencia General de la UNESCO, que se busq...
El Ministro de Relaciones Exteriores de Armenia Edward Nalbandian pidió en la 37 reunión de la Conferencia General de la UNESCO, que se busque los mecanismos idóneos para terminar la distorsión, apropiación y destrucción de la cultura e historia armenia por parte de Azerbaiyán.
En su declaración, el ministro Nalbandian mencionó particularmente que Armenia concede gran importancia a la meta de la UNESCO para fomentar el diálogo intercultural, la comprensión y la tolerancia. "Pero en una era en que la protección y promoción de los derechos humanos se consideran como los conceptos que sustentan el mundo civilizado, la intolerancia hacia los valores de la civilización que pertenecen a otros, el daño o la destrucción del patrimonio cultural o religioso intencionalmente, de manera coherente, en varias ocasiones, debe ser condenado con la misma resolución y determinación como la violencia contra las personas".
Como el Ministro señaló la destrucción de los azerbaiyanos de miles de cruces de piedras delicadamente talladas por los maestros armenios en Najichevan, que datan de los siglos 9 y 16, es una clara manifestación de este delito. "Este patrimonio, que una vez disfrutó de su digno lugar entre los tesoros de la humanidad, ya no podrá ser transmitido a las generaciones futuras".
El ministro recordó las numerosas llamadas Internacionales para enviar misiones a Najichevan, así como los intentos de varios países y organizaciones internacionales han sido ignoradas o rechazadas por la parte azerbaiyana.
Por último, Armenia pidió que la UNESCO cree dentro de sus programas educativos algún tipo de mecanismo que examine y evalue los libros de texto de los estados miembros, especialmente de historia y ciencias sociales, poniendo especial énfasis en la exclusión de textos con racismo o xenofobia.
Esta petición, según el ministro armenio, es perentoria ya que por ejemplo, la herencia armenia, su cultura e historia, después de que transitara durante más de treinta siglos, están en la actualidad siendo distorsionadas y alteradas en Azerbaiyán.
"En este país, la reescritura de la historia continúa a través de la apropiación indebida o la aniquilación de los restos de otras culturas en su territorio, o incluso más, mediante la privatización del patrimonio cultural de las naciones vecinas. Un país que apareció en el mapa político del mundo hace menos de cien años tiene reivindicaciones territoriales y culturales hacia un país y un pueblo de varios milenios, en el que incluso su historia es registrada desde tiempos antiguos", dijo el ministro de Relaciones Exteriores.
En su declaración, el ministro Nalbandian mencionó particularmente que Armenia concede gran importancia a la meta de la UNESCO para fomentar el diálogo intercultural, la comprensión y la tolerancia. "Pero en una era en que la protección y promoción de los derechos humanos se consideran como los conceptos que sustentan el mundo civilizado, la intolerancia hacia los valores de la civilización que pertenecen a otros, el daño o la destrucción del patrimonio cultural o religioso intencionalmente, de manera coherente, en varias ocasiones, debe ser condenado con la misma resolución y determinación como la violencia contra las personas".
Como el Ministro señaló la destrucción de los azerbaiyanos de miles de cruces de piedras delicadamente talladas por los maestros armenios en Najichevan, que datan de los siglos 9 y 16, es una clara manifestación de este delito. "Este patrimonio, que una vez disfrutó de su digno lugar entre los tesoros de la humanidad, ya no podrá ser transmitido a las generaciones futuras".
El ministro recordó las numerosas llamadas Internacionales para enviar misiones a Najichevan, así como los intentos de varios países y organizaciones internacionales han sido ignoradas o rechazadas por la parte azerbaiyana.
Por último, Armenia pidió que la UNESCO cree dentro de sus programas educativos algún tipo de mecanismo que examine y evalue los libros de texto de los estados miembros, especialmente de historia y ciencias sociales, poniendo especial énfasis en la exclusión de textos con racismo o xenofobia.
Esta petición, según el ministro armenio, es perentoria ya que por ejemplo, la herencia armenia, su cultura e historia, después de que transitara durante más de treinta siglos, están en la actualidad siendo distorsionadas y alteradas en Azerbaiyán.
"En este país, la reescritura de la historia continúa a través de la apropiación indebida o la aniquilación de los restos de otras culturas en su territorio, o incluso más, mediante la privatización del patrimonio cultural de las naciones vecinas. Un país que apareció en el mapa político del mundo hace menos de cien años tiene reivindicaciones territoriales y culturales hacia un país y un pueblo de varios milenios, en el que incluso su historia es registrada desde tiempos antiguos", dijo el ministro de Relaciones Exteriores.

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