El 30 de junio de 2007, durante un acto oficial en Winterthur, tres acusados turcos de discriminación racial habían calificado al Genocidio ...
El 30 de junio de 2007, durante un acto oficial en Winterthur, tres acusados turcos de discriminación racial habían calificado al Genocidio Armenio de “calumnia internacional". En vista de ello, el sitio Armenia News entrevistó a Sarkís Shahinian, presidente de la Asociación Suiza-Armenia, para que opinara al respecto. Más tarde, el sitio web vegamediapress.es realizó una traducción a cargo de Armando Fernández, quienes autorizaron la reproducción del mismo que ofrecemos a continuación.
Sarkís Shahinian, presidente de la Asociación Suiza-Armenia: En el plano jurídico, esta sentencia ha confirmado cuatro cosas:
-El artículo 26 bis es aplicable de manera unívoca al Genocidio Armenio.
-Este genocidio constituye en sí mismo, para el derecho suizo, un elemento probatorio objetivo reconocido como tal.
-La negación de este genocidio atenta contra la dignidad humana y es considerado un acto racista. Incluso si, por razones de oportunismo político, algunos gobiernos como es el caso del Gobierno Federal Suizo, persisten a no reconocerlo como tal, el Genocidio Armenio es un hecho probado e universalmente reconocido como tal.
Armenews: Suiza se encuentra en la vanguardia de la lucha contra el negacionismo. ¿A que se debe?
Sarkís Shahinian: Al compromiso de la Confederación con los mas altos valores humanos y civiles. A la perseverancia de los legisladores y ala independencia de la justicia suiza. Pero también, al hecho de que por cada mil cigarras que cantaban, había diez hormigas que trabajaban sin descanso. Y por supuesto, es a éstas a las que quiero rendir homenaje.
Armenews: Dogu Perincek ha afirmado que llevaría este asunto ante la Corte Europea de Derechos Humanos. ¿Tiene alguna información al respecto?
Sarkís Shahinian: No, ninguna. Pero objetivamente hablando, este señor con todo su Estado Profundo, están a punto de desaparecer políticamente. El proceso de democratización en Turquía es ya irreversible, aunque haya sido precisa una muerte absolutamente inútil: la de Hrant Dink. Si, todavía se dan manifestaciones de un profundo desprecio hacia los armenios (es el caso de la “oración” del partido político de Devlet Bhaceli en la catedral de Aní; aunque este gesto se va a volver en contra suya y contra el Islam). No obstante, encuentro muy improbable que la Corte Europea de Derechos Humanos, sobre todo a unas semanas de la aplicación en toda Europa de la decisión-cuadro relativa a la lucha contra el racismo y la xenofobia, en la que se trata específicamente de la persecución de la apología, negación o canalización groseras de forma pública de los crímenes de genocidio, los crímenes contra la humanidad o los crímenes de guerra, acepte la queja del señor Perincek.
No obstante, el asunto no es ese. Incluso si no ha sido inútil luchar para que la veracidad del Genocidio Armenio sea conocida y reconocida como tal en todas las instancias sociales, a la justicia todavía le queda trabajo.
Seguimos alegrándonos de que otros países hagan finalmente justicia a nuestra memoria y a nuestra dignidad. ¿Pero hasta cuándo vamos a seguir esperando que sean otros los que se muevan por nosotros? La defensa de nuestros derechos comienza por el conocimiento de nuestra identidad y por saber qué es lo que queremos nosotros, los armenios de la diáspora. Para hacerlo es preciso organizarse lo más rápidamente posible, porque la diplomacia internacional se está comenzando a mover a nuestras espaldas…
Debemos escuchar atentamente lo que la diplomacia turca está maquinando. ¿Hemos comprendido bien los mensajes enviados por el ministro turco de asuntos exteriores, sr. Davutoglu, en Boston la semana pasada? ¿Somos capaces de comprender lo que está pasando a nuestro alrededor? ¿Debemos continuar perdiendo el tiempo con la vieja historia sobre la legitimidad de Turquía para entrar en la Unión Europea? Las cosas cambian de una forma tan rápida…
Ankara, a diferencia de Ereván, tiene una visión política muy clara y enérgica con respecto a los próximos años. Turquía reconocerá de forma oficial el crimen cometido contra los armenios mucho antes de lo que algunos de entre nosotros creen. Es sencillo, lo hará de una forma inteligente. Muy pronto (yo pienso que será unas semanas antes del 24 de abril de 2015), el primer ministro sr. Erdogan irá a Dzidzernagapert con un vaso lleno de un millón y medio de lágrimas. Lo vertirá, arrodillado,en la llama eterna. Pedirá perdón al pueblo armenio por un “crimen vergonzoso” (recordad las palabras de Ataturk) que fue cometido hace tiempo. Después de la misa en Aghtamar, ofrecerá a los más sedientos el registro de Aní en la lista del patrimonio mundial de la UNESCO. De estar forma se hará coronar como el “Willy Brandt” turco, consiguiendo así un amplio reconocimiento mundial. Invitará a todos los armenios a visitar Turquía como turistas en sus propias tierras y les aplicará una deducción del 19,15% por cada viaje y noche de hotel. ¿Creéis que después de esto conservaremos la legitimidad para hablar de reparaciones o, peor aún, de restitución de las ancestrales tierras armenias? Ocurrirá justo lo contrario: serán los armenios los que quedarán como villanos si osaran plantear la cuestión en términos de reparación; sobre todo después de que el Parlamento Armenio ratifique los protocolos de Zurich. Y estamos a pocos meses de ello. Turquía cerrará este expediente de una vez por todas y los armenios quedaremos, como siempre, con las manos vacías.
Pero debemos continuar teniendo en vilo a Turquía en el plano europeo, o en el de los derechos humanos, o en el del odio hacia los armenios… Todavía no hemos comprendido que vamos a perder la apuesta por adelantado. Debemos actuar a un nivel completamente distinto.

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