El 9 de noviembre, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, dio una entrevista al periódico turco armenio Jamanak, en el que elogió ...
El 9 de noviembre, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, dio una entrevista al periódico turco armenio Jamanak, en el que elogió a la comunidad armenia del país como un "importante y valiosa" parte de Turquía, diciendo además que "la historia hay que dejarla a los historiadores" y qye hay que mirar al futuro con Ereván y castigar "ese segmento de la diáspora armenia" que no comparte su visión y obstruye la paz.
Los armenios que viven en Turquía (sobre todo en Estambul) constituyen el primer grupo. Ellos son considerados como "nuestro armenios" o los "buenos armenios", en palabras de Erdogan; y so "importantes y valiosos" armenios, siempre y cuando no hablen del genocidio armenio, de la desigualdad, y de la constante discriminación a que se enfrentan.
El periodista turco-armenio Hrant Dink fue asesinado en 2007 porque era un crítico del establishment turco y pidió el reconocimiento del sufrimiento de los armenios. De ninguna manera Dink era un radical: fue asesinado por aventurarse a salir del espacio permitido para los "buenos armenios".
Los ciudadanos de Armenia son los "indigentes armenios." De acuerdo con el discurso dominante en Turquía, son los vecinos que están en condiciones económicas difíciles, y que no les importaría olvidar el pasado y seguir adelante ("la historia dejarla a los historiadores", por asi decirlo), si no fuera por un tercer grupo: la diáspora armenia.
"La diáspora armenia" es el espacio geográfico mítico que los "malos armenios" llaman casa. El discurso representa a los "malos armenios" como los enemigos jurados de Turquía. Estos maliciosos son los que hacen las horribles acusaciones de genocidio contra los turcos y tratar de socavar todos los pasos que hace Ankara por la paz. Ni que decir que ni comparte la "visión" de Erdogan.
En los últimos años, el discurso en Turquía también ha diferenciado dos campos de la diáspora: los halcones y las palomas. Las palomas son los que están satisfechos con un discurso aceptable para el Estado turco.
Se dedican a la "Diplomacia de juguete" el principio central de las cuales es: "Hemos vivido juntos en paz y armonía durante siglos, comimos el mismo alimento, así que vamos a olvidar el pasado y mirar hacia el futuro juntos.
Los halcones, por el contrario, son los armenios "radicales", "extremistas", incluso "terroristas". Para calificar como un halcón, bastaría con que a uno no les guste la "diplomacia de jueguete" y que empleen términos como "justicia", "reconocimiento" y "reparación". Este es el "segmento de la diáspora armenia" al que Erdogan se queja en la entrevista.
Mientras estos estereotipos siguen dominando el discurso en Turquía, y sus políticos y diplomáticos siguen insistiendo en definir lo que los armenios tienen derecho a decir, todos las acciones diplomáticas de "juguete" en el mundo no serán capaces de lograr la reconciliación turco-armenio.
Khatchig Mouradian
Khatchig Mouradian es periodista, escritor y traductor. Fue editor del diario libanes-armenio Aztag de 2000 a 2007, cuando se trasladó a Boston y se convirtió en el editor de la Armenian Weekly. Es un estudiante de doctorado en Estudios del Holocausto y Genocidio en la Universidad Clark. Ha dado numerosas conferencias y participado en conferencias en Armenia, Turquía, Chipre, Líbano, Siria, Austria, Suiza, Noruega y los EE.UU. Ha presentado ponencias sobre el genocidio y los medios de comunicación en varias conferencias académicas.

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